Despertar en un nuevo país no es cosa de todos los días. La curiosidad por conocer más se me sale por los poros, pero me siento tan cansado que parece que me desmayo. A la ducha entonces. La señora Nicolai me ha ofrecido toallas, shampoo, etc. El baño es bonito y también tiene una tina. Una de las primeras dificultades fue encontrar la manija para pasar el agua en el water. Dónde michi está? Ya sé que ellos no usan papelera y que uno debe echar el papel usado en el water, pero dónde está esta vaina? No hay nada que hacer, acá tienen estilo. El tanque del water tiene un adornito de plástico transparente en la tapa, al centro. Lo trato de levantar para observarlo mejor y no puedo. Intento otra vez con un poco más de energía y la cosa se levanta, el agua cae y se lleva mis nudos! Ajá! Eso era!. Moraleja: si no eres curioso, pierdes! Al rato ya estamos listos. Un rico desayuno con pan negro, pan de molde, y no sé que otro tipo de pan, acompañados de ricos embutidos y quesos que son una novedad para mí. La señora es siempre muy amable. Pero todavía no conozco a su esposo. Terminado el desayuno es hora de subir al tercer piso para conocer al resto de la familia. Ahí vive la familia Müller que está conformada por Angélika, hermana de Roberto, su esposo Frank, y los hijos André y Stefanie de aproximadamente la edad de Manolín.
Por un problema en los huesos, Angelica usa silla de ruedas y es gordita y muy pequeña. Esta es una familia muy callada, pero amablemente acceden a que yo vea mis emails en su computadora. Luego salimos con los niños a “Lago” que es un complejo con piscinas, saunas, tobogán, etc, muy bonito. El lugar es mixto y tiene un área donde la gente, hombres y mujeres de todas las edades caminan desnudos sin mayor pudor. Aunque yo no soy pudoroso, me sentí extraño. Pienso que el misterio, la curiosidad por ver intimidades ajenas se pierde cuando “todo” se ve con tanta indiferencia. Acá tienen una piscina grande con olas, como si fuera el mas. Hay que saber nadar porque el agua se mueve bastante en realidad y es profundo. Hidromasajes en varios lugares. El tobogán fue una gran experiencia. Hay que subir una alta escalera caracol primero y en la cima empieza el tubo de plástico por donde discurre un chorro grande de agua. La superficie es lisa y simplemente te dejas llevar y si levantas el poto, logras mayor velocidad, cosa que por supuesto hice. Las curvas eran alucinantes y la velocidad increíble. El tramo es largo y en pendiente hasta que al final, llegas a un pequeño estanque de 40 cm. De profundidad aproximadamente, lleno con agua, donde frenas con los ojos medios desorbitados jejeje… Creo que me trepé cerca de 8 veces al tobogán: 4 por mí y 4 por Manolín! Una de las cosas más locas fue la piscina sin techo dond el agua era muy caliente, pero tu cabeza está congelada por el frío y la nieve rala que empezaba a caer. Alucinante! El lugar también tiene cámaras secas con diferentes aromas y una cámara de vapor que por dentro parecía una mini discoteca con luces de colores que me hicieron sentir en el futuro. Los niños no podían soportar mucho tiempo, así que hay que moverse. La próxima vez regresaremos sin niños mejor. El lugar me encantó.
Por un problema en los huesos, Angelica usa silla de ruedas y es gordita y muy pequeña. Esta es una familia muy callada, pero amablemente acceden a que yo vea mis emails en su computadora. Luego salimos con los niños a “Lago” que es un complejo con piscinas, saunas, tobogán, etc, muy bonito. El lugar es mixto y tiene un área donde la gente, hombres y mujeres de todas las edades caminan desnudos sin mayor pudor. Aunque yo no soy pudoroso, me sentí extraño. Pienso que el misterio, la curiosidad por ver intimidades ajenas se pierde cuando “todo” se ve con tanta indiferencia. Acá tienen una piscina grande con olas, como si fuera el mas. Hay que saber nadar porque el agua se mueve bastante en realidad y es profundo. Hidromasajes en varios lugares. El tobogán fue una gran experiencia. Hay que subir una alta escalera caracol primero y en la cima empieza el tubo de plástico por donde discurre un chorro grande de agua. La superficie es lisa y simplemente te dejas llevar y si levantas el poto, logras mayor velocidad, cosa que por supuesto hice. Las curvas eran alucinantes y la velocidad increíble. El tramo es largo y en pendiente hasta que al final, llegas a un pequeño estanque de 40 cm. De profundidad aproximadamente, lleno con agua, donde frenas con los ojos medios desorbitados jejeje… Creo que me trepé cerca de 8 veces al tobogán: 4 por mí y 4 por Manolín! Una de las cosas más locas fue la piscina sin techo dond el agua era muy caliente, pero tu cabeza está congelada por el frío y la nieve rala que empezaba a caer. Alucinante! El lugar también tiene cámaras secas con diferentes aromas y una cámara de vapor que por dentro parecía una mini discoteca con luces de colores que me hicieron sentir en el futuro. Los niños no podían soportar mucho tiempo, así que hay que moverse. La próxima vez regresaremos sin niños mejor. El lugar me encantó.
